AULA de ESPAÑOL

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La inconsolable chica triste

 

Érase una vez una chica, que se llamaba Ramira. Era muy guapa, amable y un poco tímida pero un día, a causa de un motivo que nadie podía descubrir, se puso muy muy triste. Sus padres, que casi nunca estaban en casa, probaron todo - pero no le gustaban los regalos que le daban y los médicos que la trataban tampoco podían encontrar lo que realmente le faltaba.

Ramira lloraba muchas veces y nada ni nadie la podía animar. Sus padres casi habían abandonado ya la idea de que su hija pudiera volver a alegarse algún día.

 

Un día, antes de acostarse, Ramira dijo en voz alta lo que era su mayor deseo. Un hada, que pasaba en este momento por su cuarto, oyó el deseo y decidió realizarselo. Al día siguiente, cuando la niña se levantó, vio un regalo delante de su cama.

En un primer momento se quedó perpleja  porque sus padres no estaban en casa, como casi siempre, y entonces el regalo no podía ser de ellos. Ella observó el regalo y de repente éste saltó. Ramira se asustó pero se acercó al regalo. Tenia aproximadamente dos metros de altura y dos metros de longitud.

Había una carta clavada al regalo. En la carta estaba escrito: “He oído tu deseo y te lo quiero realizar porque sé, que horrible es estar solo.  Entonces te deseo mucha diversión con Feliza. Muchas besitos, tu hada.”

Ramira estaba maravillada porque no había contado a nadie que estaba / se sentía muy sola porque sus padres nunca tenían tiempo para ella. Y también porque era tímida y no tenía amigas.

Luego ella abrió el regalo. Y de repente apareció un unicornio. Era blanco y maravilloso. Y habló: “Hola Ramira. Soy Feliza. He oído que estás bastante sola, así que querría ser tu amiga. Yo tampoco tengo muchos amigos y he buscado mucho tiempo a una chica, que me entienda.” Ramira sonrió, montó a Feliza de un salto y empezó a reír.

 

Ramira y Feliza jugaban todos los días y tenían mucha juerga. Pero una noche, aproximadamente una hora después de que ambas se habían dormido, Ramira vio, que Feliza se levantaba y se iba silenciosamente del cuarto (indirekte Rede). Ramira no supo adónde fue Feliza, pero no le siguió.

 

A la mañana siguiente preguntó a Feliza: “¿Dónde estuviste anoche?” Feliza respondió: “Lo siento, no te lo he dicho ... Cada noche voy a ayudar a los animales y la gente que necesitan mi ayuda. Lo tengo que hacer, porque cada unicornio oye lo que piensan las criaturas que necesitan ayuda. Y nuestra tarea es ayudarles a ellos.”

Ramira dijo: “¿De verdad? Pues... Pero tú eres mi amiga, ¿por qué no puedo ayudarte con tu tarea?” Feliza se alegró de esto y dijo: “Tu eres tan amable. Serías una ayuda enorme. ¿Quieres realmente ayudarme a mí?” Y Ramira replicó: “¡Claro, que sí!”

 

Así que en esta noche salieron juntos. Feliza le dijo a Ramira, que podía localizar las criaturas que estaban apuradas con su cuerno. Y además le contó, que podía hablar con los animales también.

Después de media hora Feliza oyó gente. Cabalgaron hasta allí y descubrieron gente triste. Feliza le preguntó a un hombre: “¿Qué pasa?”

El hombre explicó: “En las montañas, en una cueva, vive un dragón. Antes era inofensivo y la gente y el dragón vivían pacíficamente juntos, pero desde hace unos días este dragón está  destruyendo nuestras casas y nos está amenazando continuamente sin que nadie sepa por qué se ha vuelto tan peligroso ahora.”

Feliza y Ramira se despidieron de él y fueron a visitar al dragón. Pronto descubrieron la cueva y entraron. El dragón empezó a gritar, pero el unicornio dijo con voz tranquila: “¡Querido dragón, cálmate, por favor!” El dragón acabó de rugir y se asombró que el unicornio hablaba su idioma. Feliza siguió: “¿Qué te está pasando? ¿Por qué estás tan furioso? ¿Qué te abruma?”

El dragón contó: “Es que tengo un problema. No puedo dormir porque me he puesto enfermo y por eso no puedo escupir ni lumbre ni fuego. Pero yo solamente puedo dormir si un pequeño fuego arde en mi cueva. Por eso llevo sin dormir 3 noches y estoy tan furioso.“

Feliza y Ramira reflexionaron sobre como podrían ayudar al dragón. Entonces Ramira tuvo una idea y dijo: “Podríamos preguntar a la gente del pueblo si alguien pueda venir cada tarde para encender un fuego para el dragón.” El dragón estaba entusiasmado y los dos se despidieron.

Cuando volvieron al pueblo fueron al hombre con quien habían hablado antes. Le contaron cual era el problema del dragón. El hombre se alegró mucho y prometió que él iría cada noche a encender un fuego en la cueva del dragón hasta que se hubiese recuperado.

 

Dicho y hecho.

Desde este día en adelante el dragón podía dormir mucho y bien y recuperó su salud muy rapidamente. Cuando el dragón se ponía enfermo, preguntaba al hombre si le podía ayudar, encendiendo un fuego en su cueva. De esta manera el hombre muy pronto se conoció por el nombre Domo Dragón porque el dragón nunca más volvió a  atacar a la gente del pueblo.

Feliza y Ramira ayudaron a partir de entonces cada noche a otras criaturas. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Martina Pasteiner, 3BK

Los objetos mágicos

Érase una vez un chico que se llamaba Kilian. Era heredero de unas botas rojas de su madre difunta con las que podía ir sobre el agua. Si tenía prisa, soló tenía que pensar en el lugar deseado y ya estaba allí. Pero su tío Pepe era muy celoso y deseaba estas botas para sí mismo.

Una mañana el tío Pepe le mandó barrer el establo entero. El chico protestó, horrorizado: "¿Pero por qué? Yo no sé cómo hacerlo.“

„Ahora he cambiado de idea! Si no logras hacerlo hasta el anochecer, voy a quitarte las botas rojas como castigo", el hombre respondió con malvada brusquedad. Dio una escoba vieja al muchacho.  y Kilian comenzó con el trabajo. Pero después de algún tiempo, sus manos le dolían. Se sentó y gritó: "¿Qué he de hacer? Mi tío quiere quitarme las queridas botas de mi madre difunta! " De repente la escoba comenzó a hablar: „Chico, no estés triste! Yo sé lo que puedes hacer! Yo te ayudo!“ Kilian observó como la escoba empezó a barrer todo automaticamente. Después de unas horas el establo brillaba como nunca había brillado antes.

Cuando el tío lo vio, se puso furioso y dijo: "Y ahora vas a cocinar una buena cena! Y no te olvides que en media hora llegarán siete invitados. ¡Ya sabes cuál será tu castigo si no lo haces bien!"

Kilian corrió rápidamente a la cocina. Pero después de poco se encontró ante el horno, desconcertado, no sabía qué hacer. El muchacho empezó a desesperarse. De repente oyó una extraña voz metálica. „Yo sé lo que este hombre malvado está intentando! Te voy a ayudar también!“, Kilian notó que la sartén había hablado con él. Entonces, la tomó y la puso en la estufa. La criada (Magd) amistosa le dijo qué ingredientes debía tomar y Kilian los puso en la sartén.

Entonces, cuando los invitados habían llegado, puso una comida deliciosa en la mesa. El tío echó humo y esta vez le ordenó a Kilian: „Vete ahora a coger todas las manzanas del manzano en el jardín.“ „Pero solamente tenemos una escalera corta! Nunca voy a llegar hasta el carrujo“, el muchacho protestó. Pero el tío solo sonreía.

Kilian estaba en el jardín en la escalera, pero podía estirarse como quería, sabía que nunca alcanzaría las manzanas en el carrujo del árbol! De repente la escalera empezó a crecer y Kilian, maravillosamente, logró coger todas las manzanas del manzano

Cuando su tío vio que había cumplido con este cometido también, lo agarró por el pelo y lo encerró en un cuarto sucio.

Kilian estaba sentado en el suelo, desesperado. De inmediato una llave cayó delante de él. „Conmigo puedes abrir cada puerta.“, le dijo. Kilian tomó la llave y abrió la puerta. „¿Por qué me ayudáis todos?“, preguntó el joven a la llave. „Es que nos encantó tu madre así que la podíamos ayudar con todo el trabajo y ella siempre nos trataba bien. Por eso queremos ayudarte también.“

De repente, vino el tío Hans y lo miró con los ojos fuera de las órbitas. Dio patadas en el suelo y se acercó al chico, enfurecido.

Kilian vio la escoba en la esquina y la imploró de ayudarle. De un plumazo la escoba flotó por el aire hasta llegar a su tío y  lo expulsó fuera de la puerta. El malvado tío se escapó horrorizado y nunca más se atrevió regresar.

Desde entonces, Kilian vivió tranquilamente en la casa de sus antepasados. Y colorín colorado, este cuente se ha acabado.

Clemens Fedrizzi, 3BK

La fuente de los deseos

Èrase una vez una princesa guapa que se llamaba Ariella. Ariella era una elfa (Elfe). Vivìa con su padre y su madrastra puñetera en un árbol hermoso llamado Aro en un reino grande. La familia de Ariella era la única familia de elfos en todo el reino. El árbol que sabía hablar (sprechende) era el único amigo de la pequeña elfa.

 

Un dìa hermoso, Ariella vio un chico bonito y se enamoró de él. Pero la maliciosa madrastra dijo: ”Ariella, nadie te quiere a ti, tú eres una elfa fea. Jamás tendrás novio”

Ariella se puso muy triste. Su madrastra tenìa razón, el chico nunca la amaría.(würde sie nie lieben) como ella era una elfa muy pequeña y el chico era un ser humano. La triste Ariella preguntó al árbol Aro: “¿Qué puedo hacer para ponerme  humano?“. Aro dijo: ”Al final de este bosque, en las montañas, hay una fuente. Bebe un poco y di lo que deseas. Pero ten cuidado, ¡en el bosqúe hay muchos  peligros!”

 

La pequeña elfa voló toda la noche y todo el día. Entonces estaba cansada y se sentó en una flor grande. De pronto un animal muy feo apareció delante de ella.

Ariella se amendrentó (erschrak), cayó de la flor y perdió el conocimiento.

Se despertó en un cabaña fea. Un trol le dio un vaso de agua a Ariella y ella le  contó  su historia. La hija del trol, que también había escuchado el cuento, le dio una pequeña botellita violeta a Ariella. Ariella echó un chisguete (einen Schluck trinken) y dijo de todo corazón: “¡Deseo tanto ser humano!”.

De pronto empezó a transformarse en una chica pelirroja muy bonita, de ojos azules. Llevaba un vestido muy fino de color azul claro y zapatos rojos de cuero.

¡Cómo se asombró Ariella! Se alegró y dio las gracias a los troles amables por su ayuda espontánea.

 

Entonces anduvo tres días para volver a su reino. Allí encontró al chico de que se había enamorado. Lo suyo fue un flechazo (Bei ihm war es liebe auf den ersten Blick). Le dijo a Ariella que era el príncipe Ilias y la invitó a su castillo. Ariella montó a su unicorno y juntos cabalagaron sobre la puesta del sol.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Schopfhauser Laura, 3BK

El bosque embrujado

Erase una vez un bosque embrujado que estaba al lado de un pueblo. La gente del pueblo siempre iba al bosque porque allí había frutas enormes: papayas, cocos, cacahuetes y cacao.

El joven Héctor, qué vivía en el pueblo, iba frecuentemente al bosque embrujado para recoger frutas para su madre que estaba enferma. Recoger frutas era peligroso porque en el bosque vivía un monstruo, que se despertaba una vez al año y se comía a la persona que estaba en el bosque.

Héctor llevaba un machete tanto para la fruta como para defenderse del monstruo.

 

Aquel día el monstruo se despertó y vio a Héctor. El joven se asustó pero sabía que tenía que luchar contra el monstruo. La lucha fue dura y larga. Héctor sabía que su madre necesitaba la fruta para ponerse sana (gesund werden). El joven sangraba (bluten) del brazo y de la pierna pero sabía lo que tenía que hacer para vencer (gewinnen) la bestia. Cuando el monstruo abrió la boca, el machete del joven le partió (teilen) la garganta (Hals) y el animal se cayó muerto.

Héctor volvío a su casa con muchas frutas para su madre. La gente del pueblo celebró tres días una fiesta en honor de Héctor, ya que desde entonces en adelante todos podían ir al bosque embrujado sin peligro.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Maximilian Büchinger, 3AK

La chica y el zorro

Érase una vez una chica muy bonita que siempre tenía mala suerte. Su madre había muerto hace cinco anos y su padre se había casado con otra mujer, no más de un año después. Ahora la chica vivía con esa madrastra y con dos insidiosas hermanastras porque su padre siempre viajaba por todo el mundo.

Ún día, cunado estaba paseandose por el bosque, encontró un zorro.

 El zorro era muy amable y la preguntó: ¿Por qué estás tan triste?

La chica respondió: Porque siempre tengo mala pata.

El zorro preguntó: ¿Estás segura?

La chica contestó: Sí, dondequiera que vaya (wo auch immer ich hingehe), siempre tengo mala pata y no sé por qué.

El zorro dijo: Yo sé lo que te puede ayudar.

La chica preguntó: ¿Qué es?

El zorro dijo: En una pequeña cabaña en mitad del bosque viven el hechicero y la bruja. Pueden transformar tu destino así que (sodass) nunca más tengas mala pata. La chica preguntó: ¿Cómo puedo encontrar esa cabaña?

El zorro respondió: Yo te voy a ayudar. - No está lejos de aquí.

Entonces, la chica y el zorro se metieron más adentro del bosque. Cantaban canciones y hablaban. De repente, el zorro vio un hoyo y exclamó: ¡Ten cuidado!

Pero la chica ya se había caído. El zorro la sacó del hoyo y siguieron su camino. De pronto la chica vio la pequeña cabaña y preguntó: ¿Es ésta la pequeña cabaña del hechicero y de la bruja?

El zorro respondió que sí.

La chica y el zorro se acercaban a la cabaña y entonces encontraron al hechicero y a la bruja. El hechicero y la bruja dijeron: ¿Podemos ayudarte? Podríamos transformar tu suerte así que nunca más tengas mala pata.  ¿Es eso lo que quieres?

La chica asintió (stimmte zu) y el hechicero y la bruja  transformaron su mala suerte en buena suerte.

La chica se lo agradeció muchísimo.  Desde entonces en adelante la chica nunca volvió a tener mala pata. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Evelina Stanicek, 3AK

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